

Es habitual realizar una inversión importante en sistemas de seguridad sin haber hecho antes una auditoría de seguridad. El objetivo es el de proteger nuestros bienes y propiedades. Sin embargo, a veces, por circunstancias de un siniestro, nos damos cuenta de que todo lo invertido ha sido en vano. Esto es debido a que los sistemas no funcionaban correctamente, estaba mal diseñada la instalación o no se tuvieron en cuenta todos los riesgos probables que podían afecta al bien protegido.
La auditoría de sistemas no es algo exclusivo de grandes compañías. Lo único que cambia son los recursos necesarios para llevarla a cabo dependiendo del tamaño y las características del bien o bienes a proteger. Hoy día existe en el mercado de la seguridad una gran cantidad de soluciones adaptadas y específicas para todo tipo de sectores.
Por ello debemos de conocer y establecer cuáles son las necesidades de seguridad que precisamos en atención a las amenazas y riesgos a los que estamos expuestos. Algunas soluciones vienen impuestas por normativa de obligado cumplimiento para sectores o instalaciones con riesgos específicos de la actividad realizada, protección contra incendios o robo.
Pero además queda un abanico muy amplio para protegerse de otros riesgos que no poseen una obligación legal aunque sí social. Para ello los responsables de seguridad deben adoptar las medidas oportunas. Lo que no significa, necesariamente, una inversión desorbitada sin una relación correlativa con la realidad. O que, por el contrario, no se realicen las inversiones oportunas dejando totalmente desprotegidos los bienes bajo su responsabilidad.
Como todo en seguridad, mientras no suceda nada, todo irá bien. Pero si ocurre un siniestro por el cual comprobamos que los sistemas instalados no han funcionado correctamente a pesar del dinero invertido; será cuando nos llevemos las manos a la cabeza por no haber seguido los pasos adecuados.
En primer lugar, se debe realizar una auditoría de seguridad para determinar cuáles son nuestras necesidades reales en materia de seguridad. Tanto si todavía no hemos realizado ninguna inversión en seguridad por ser un inmueble de nueva construcción, como si deseamos saber si lo que tenemos se adapta a las necesidades y si el funcionamiento es correcto y eficaz.
De este modo, con el documento resultante de la auditoría, dispondremos de un catálogo de riesgos que debemos prevenir. Así como las soluciones de seguridad que mejor se adaptaran a los riesgos expuestos. Tendremos así una guía que seguir para realizar una protección eficaz de nuestra propiedad sin caer en excesos o por el contrario en falta de seguridad.
La auditoría debe ser realizada por personal especializado y sin intereses comerciales en la venta de determinados productos de seguridad. Para realizar la auditoría debemos tener en cuenta los conceptos a los que nos estamos refiriendo:
Para la realización de auditorias se suelen usar diferentes metodologías. Los más utilizados en el ámbito de la seguridad el Método Mosler y el Método Cuantitativo Mixto.
En los domicilios o pequeños comercios una auditoría de seguridad puede parecer excesiva. Sin embargo se puede realizar igualmente. Simplemente, no es necesario utilizar la misma cantidad de recursos para su elaboración que en auditorías superiores.
Sin embargo, un análisis de riesgos potenciales nos ofrecerá una visión del nivel de protección necesario. Como se comentaba al principio del post, la auditoría de seguridad no es exclusiva de grandes corporaciones.
En Emprende Seguridad encontrarás la formación a tu medida que necesitas para enfocar tu carrera en el área de la Seguridad y Defensa.
Descubre multitud de cursos para convertirte en Auditor de Seguridad y Ciberseguridad. ¡No pierdas la oportunidad!